por | 10/07/25

Diseñar con la naturaleza

Hoy, el equipo de TV3 ha visitado nuestras oficinas de LANDLAB en Sant Cugat del Vallès para profundizar en un fenómeno climático cada vez más preocupante: la isla de calor urbana (ICU). Este efecto provoca que las temperaturas en las ciudades sean considerablemente más altas que en las zonas rurales circundantes, con importantes implicaciones para la salud y el bienestar de sus habitantes.

El fenómeno de la ICU se debe a múltiples factores relacionados con el entorno urbano, entre los que destacan:

1. Materiales urbanos que absorben calor
Los edificios, el asfalto y el cemento absorben gran parte de la radiación solar durante el día y la liberan lentamente durante la noche, aumentando la temperatura ambiental. Este proceso está vinculado al concepto de albedo, que mide la cantidad de luz solar que una superficie refleja. Superficies con alto albedo, como la nieve o pinturas claras, reflejan la mayoría de la radiación, mientras que materiales con bajo albedo, como el asfalto negro o fachadas oscuras, absorben la mayor parte de la energía solar, contribuyendo a que las ciudades retengan calor.

2. Poca vegetación
La escasez de árboles y zonas verdes reduce la evapotranspiración, un proceso natural de enfriamiento donde el agua pasa de la superficie terrestre a la atmósfera en forma de vapor. La evapotranspiración combina la evaporación del agua y la transpiración de las plantas, que liberan vapor a través de sus hojas. Por ello, los parques y áreas verdes mantienen temperaturas más bajas que las zonas asfaltadas, siendo espacios esenciales para una ciudad más fresca y habitable.

3. Ausencia de sombra
La falta de vegetación implica menos sombra natural. Además de bloquear la radiación directa del sol, los árboles refrescan el ambiente mediante la transpiración. En contraste, los toldos, aunque bloquean la luz solar, no evaporan agua y pueden atrapar calor, incrementando la temperatura local.

4. Superficies impermeables
Las calles asfaltadas impiden que el agua se filtre o evapore, limitando el enfriamiento natural del entorno.

5. Alta densidad de construcciones
La concentración de edificios dificulta la ventilación urbana, favoreciendo la acumulación de calor.

6. Calor antropogénico
Las actividades humanas, como el uso de vehículos y sistemas de climatización, emiten calor adicional que eleva aún más la temperatura en las ciudades.

Medidas para mitigar el efecto isla de calor
Para combatir este fenómeno, se proponen diversas estrategias como incrementar la infraestructura verde (parques, techos verdes, árboles), utilizar materiales reflectantes en cubiertas y pavimentos, promover el urbanismo bioclimático y la renaturalización urbana, así como reducir el tráfico y las emisiones de calor industriales.

Beneficios adicionales de la infraestructura verde
Además de enfriar las ciudades, las zonas verdes absorben CO₂ y contaminantes, producen oxígeno, fomentan la biodiversidad al servir de refugio para aves e insectos, y ayudan a filtrar el ruido y el polvo.

Desde LANDLAB, trabajamos cada día para impulsar estas soluciones para hacer frente a las olas de calor, mejorar la calidad de vida urbana y avanzar hacia ciudades más sostenibles y resilientes.

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