Rehabilitación e integración paisajística del edificio GESA
Una nueva infraestructura cívica para la fachada marítima de Palma






La propuesta aborda la transformación de la fachada marítima de Palma a partir de una nueva relación entre ciudad, paisaje y mar. Lejos de entender el frente litoral como un límite físico, el proyecto lo reinterpreta como un espacio de transición capaz de integrar arquitectura, espacio público e infraestructura ecológica en un sistema continuo que conecta el centro histórico, el Polígono de Levante y la bahía de Palma.
La intervención parte de la lectura del litoral como una superposición de estratos donde geología, paisaje e historia han construido, a lo largo del tiempo, la relación entre la ciudad y el mar. Sobre esta condición se conceptualiza una propuesta que sustituye la lógica del borde por la de un umbral permeable, capaz de favorecer la continuidad territorial, recuperar la relación visual y física con el mar y generar nuevos espacios de encuentro para la ciudadanía. El paisaje deja de entenderse como el resultado de la intervención para convertirse en la estructura que organiza el conjunto del proyecto.
El parque constituye el principal elemento articulador de la propuesta. Concebido como una infraestructura cívica y ambiental, conecta los distintos ámbitos urbanos, integra los nuevos equipamientos y estructura un sistema continuo de recorridos peatonales y ciclistas que refuerza la movilidad sostenible y la accesibilidad al frente marítimo. La incorporación de vegetación mediterránea, corredores ecológicos, sistemas de drenaje sostenible y superficies permeables convierte el espacio público en un soporte activo para la adaptación al cambio climático, mejorando el confort urbano y favoreciendo la biodiversidad.
La propuesta recupera el edificio GESA como pieza estratégica de la nueva fachada marítima. La intervención pone en valor su condición de referente de la arquitectura moderna, preservando sus valores patrimoniales e incorporándolo a un nuevo sistema de espacios públicos y equipamientos. La apertura de la planta baja, la permeabilidad de sus recorridos y la activación de las cubiertas permiten integrar el edificio en el parque y reforzar su papel como elemento de conexión entre la ciudad y el mar. Más que una rehabilitación aislada, el proyecto plantea la integración de GESA en una infraestructura cívica donde arquitectura, paisaje y espacio público funcionan de manera inseparable.
La organización del programa responde a esta misma lógica de continuidad. Los nuevos equipamientos culturales, administrativos y de innovación se distribuyen para favorecer la complementariedad de usos y la activación permanente del ámbito, mientras que el parque actúa como soporte común de la actividad urbana y como espacio de relación entre los distintos edificios. La intervención propone así un modelo de fachada marítima donde patrimonio, cultura, paisaje y espacio público se integran en una única estructura territorial.
La estrategia ambiental atraviesa el conjunto de la propuesta. La utilización de materiales de proximidad, soluciones constructivas de baja energía incorporada y sistemas pasivos de climatización se combina con la incorporación de naturaleza como infraestructura activa, capaz de regular el microclima, favorecer la infiltración del agua y reducir el efecto isla de calor. Desde esta perspectiva, la transformación de la fachada marítima no se limita a una intervención urbana, sino que plantea un nuevo modelo de relación entre ciudad, paisaje y clima, capaz de responder a los desafíos ambientales de la ciudad mediterránea contemporánea.