Recuperando la esencia de Olandixo

Humanización y Paisaje, identidad corporativa y arquitectura del territorio

Recuperando la esencia de OlandixoRecuperando la esencia de OlandixoRecuperando la esencia de OlandixoRecuperando la esencia de OlandixoRecuperando la esencia de Olandixo
Lugar
Arrasate-Mondragón (Gipuzkoa)
País
España
Autoría
LANDLAB, laboratorio de paisajes (Miriam García, Jordi Miró)
Equipo
Noemí Macià, Sara Heredia
Promotor
LABORAL Kutxa
Alcance
Plan Director y Proyecto de urbanización
Superficie
29.640 m2

En los últimos años, Laboral Kutxa ha desarrollado diversas actuaciones de mejora y reurbanización en el polígono A.E.22_Olandino, en Arrasate (Gipuzkoa). Aunque las obras de urbanización principales ya han finalizado, quedaba pendiente la ordenación y revalorización del entorno inmediato del Caserío Olandixo, pieza histórica y simbólica del conjunto.

Este proyecto nace con un doble objetivo: por un lado, definir los criterios generales de paisaje y gestión del entorno del Caserío, recuperando los valores fundacionales que justificaron la implantación de Laboral Kutxa en las laderas de Olandixo en los años setenta; por otro, diseñar la reurbanización de su acceso, reforzando su funcionalidad y su papel como referencia del parque empresarial.

Se persigue un paisaje corporativo con memoria y futuro. La propuesta reinterpreta la esencia original del lugar —su relación con la topografía, el paisaje agrícola y la presencia sólida de la arquitectura tradicional— para consolidar un ámbito unitario, coherente y respetuoso con su identidad. Se actúa desde la discreción: intervenciones mínimas, materiales naturales y un lenguaje formal que dialoga con el entorno y la arquitectura existente.

Se plantea un recorrido principal peatonal que conecta y ordena los distintos espacios, segregados del tráfico rodado y pensados para disfrutar del paisaje. En el entorno inmediato del Caserío, se configura una zona de reunión exterior vinculada a los huertos y a pequeños espacios de estancia bajo arbolado, donde detenerse y conectar con la naturaleza y con los valores cooperativos que caracterizan a Laboral Kutxa.

La fachada oeste del Caserío se concibe como una extensión natural del acceso este, generando continuidad espacial a través del porche y definiendo un área polivalente para encuentros y celebraciones corporativas. Su posición elevada ofrece una mirada abierta hacia el monte Udalaitz y el valle, convirtiéndola en un auténtico mirador que refuerza la lectura paisajística del conjunto.

Los huertos existentes se reorganizan mediante pequeños bancales y un banco perimetral continuo, mejorando su funcionalidad y su integración visual. La gran ladera verde se preserva como pieza estructural del parque, recordando la visión original del emplazamiento: un entorno amplio, abierto y conectado con el paisaje, en contraste con la congestión del fondo del valle.

Con el tiempo, el automóvil había ido ocupando progresivamente el espacio libre, diluyendo el protagonismo del paisaje y dificultando la experiencia del lugar. El proyecto recupera la relación armónica entre arquitectura y naturaleza, reduciendo superficies de aparcamiento en áreas sensibles, mejorando la legibilidad espacial y otorgando al peatón un papel central en la vida cotidiana del parque empresarial.

El acceso principal se transforma en una plaza de acogida que dignifica el Caserío y enmarca la gran encina existente, convirtiéndola en hito y punto de estancia. La selección de materiales prioriza continuidad cromática y textural con el conjunto, reducida huella de carbono, materiales de proximidad y soluciones que faciliten el drenaje y la naturalización del entorno.

La estrategia vegetal se articula a partir de praderas con gestión diferenciada, incorporando especies herbáceas que aportan variación estacional, textura y biodiversidad. La vegetación arbórea consolida la estructura espacial del parque, reforzando su carácter natural y su confort climático.

El resultado es una intervención sobria y contemporánea, que respeta el carácter original de Olandixo, actualiza su funcionalidad y pone en valor la relación entre arquitectura, paisaje y cultura corporativa. Un espacio pensado para trabajar, recorrer y habitar de manera consciente, donde la naturaleza, la memoria y la innovación conviven de forma equilibrada.