Plan estratégico de regeneración de la Playa de Palma
Renaturalización y adaptación al cambio climático













El Plan Estratégico de Regeneración de Playa de Palma se desarrolla en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia – Next Generation EU como una actuación ejemplar y replicable en el contexto mediterráneo de planificación estratégica aplicada a un destino turístico litoral maduro. El plan aborda la modernización del frente costero desde una aproximación sistémica y territorial, integrando conocimiento histórico, diagnóstico ecológico y escenarios futuros de cambio climático, con el objetivo de restituir su funcionalidad metabólica, incrementar la resiliencia urbana y mejorar de forma tangible la calidad de vida y la salud de la población residente y visitante.
El ámbito de actuación presenta una elevada exposición a impactos climáticos: incremento del riesgo de inundación permanente y por temporales marítimos, erosión costera y basculamiento de la playa, intrusión salina, alteraciones del nivel freático y degradación progresiva de humedales. Del mismo modo, sectores del tejido urbano vinculados a la Acequia de Sant Jordi y al sistema de Ses Fontanelles muestran una especial vulnerabilidad a las inundaciones urbanas. Frente a este escenario, el plan define una hoja de ruta operativa para la reurbanización y renaturalización de 38,9 ha de espacio público litoral, con una inversión estimada de 118 M€, alineada con la Agenda Urbana Española y el PG’23 de Palma, garantizando coherencia normativa, viabilidad técnica y capacidad de ejecución.
La estrategia territorial se estructura a partir de una red jerarquizada de espacios y ejes: el paseo peatonal costero, una senda paisajística interior de transición urbano-rural y una serie de corredores transversales que conectan el mar con el interior del Pla de Sant Jordi. Estos elementos, definidos como corredores ambientales y ejes cívicos, junto con los espacios libres asociados, permiten recomponer la continuidad ecológica, mejorar la accesibilidad y articular una nueva centralidad del espacio público como soporte de convivencia, salud urbana y cohesión social.
El plan introduce un enfoque innovador basado en la activación del denominado “lleno biológico” del territorio, entendiendo los espacios no edificados como infraestructuras esenciales para los procesos ecológicos, hidrológicos y sociales. La propuesta articula una infraestructura verde, azul y gris integrada, fundamentada en soluciones basadas en la naturaleza y sistemas urbanos de drenaje sostenible, orientados a retener, infiltrar y reutilizar el agua, proteger los acuíferos y reducir el riesgo de inundación, al tiempo que se mejora el confort climático y la habitabilidad del espacio público.
El diseño se concreta en siete ámbitos de actuación interrelacionados: restauración ecológica del sistema dunar de Ses Fontanelles; corredor paisajístico Neopatria; revitalización del paseo de Les Meravelles; reconexión del sistema dunar y pinar litoral mediante el eje Trobadors; reurbanización climáticamente adaptada del eje cívico Amílcar; consolidación de una senda paisajística de borde urbano-rural; y regeneración del paseo marítimo como parque lineal costero continuo. Este sistema redefine el frente litoral como una infraestructura pública permeable, inclusiva y accesible, capaz de absorber dinámicas ambientales complejas y de reforzar la identidad territorial.
El plan establece criterios avanzados de diseño climático y materialidad derivados de un análisis exhaustivo de las condiciones locales: régimen de vientos, soleamiento, precipitaciones, geotecnia, morfología urbana y disponibilidad de recursos. Se prioriza un equilibrio global del 50% entre superficies permeables e impermeables, el uso de vegetación adaptada de baja demanda hídrica y materiales duraderos, reciclables y de baja energía incorporada, preferentemente de proximidad. La vegetación se concibe como infraestructura de salud pública, reguladora del microclima, sumidero de CO₂ y soporte de bienestar colectivo.
Su futura implementación se organiza mediante un sistema de fases y prioridades que permite una ejecución compatible con la estacionalidad turística, garantizando una transición progresiva sin comprometer la actividad económica del destino. El resultado es un modelo ejemplar y replicable de regeneración litoral resiliente, que integra sostenibilidad ambiental, impacto social positivo e innovación urbanística, situando a las personas y al paisaje en el centro de la planificación estratégica contemporánea.