Centro para la Preparación para la Reutilización de Asturias

Rehabilitación circular para una nueva cultura material

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Centro para la Preparación para la Reutilización de Asturias

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Center for Preparation for Reuse of Asturias
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Lugar
Siero
País
España
Fecha
2025
Autoría proyecto
Jordi Miró, Miriam García
Promotor
COGERSA
Alcance
Proyecto y dirección de obra
Dirección del proyecto
Equipo Landlab
Xavier García, Guillermina Balestra
Autor/es
Publicación
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Colaboradores
ARPI, Societat Orgànica, Quadrant, Xavier Dolz, Renders Estudio Sanga,  Origens Solutions
Superficie
5.560 m2
Fotografía
Landlab
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Centro para la Preparación para la Reutilización de Asturias

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Centro para la Preparación para la Reutilización de AsturiasCentro para la Preparación para la Reutilización de Asturias
Fecha
2025
Lugar
Siero
País
España
Autoría
Jordi Miró, Miriam García
Equipo
Xavier García, Guillermina Balestra
Colaboradores
ARPI, Societat Orgànica, Quadrant, Xavier Dolz, Renders Estudio Sanga, Origens Solutions, NUBIA
Promotor
COGERSA
Alcance
Proyecto y dirección de obra
Superficie
5.560 m2
Fotografía
Landlab

El nuevo Centro para la Preparación para la Reutilización de Asturias nace como pieza clave en la estrategia pública de COGERSA para impulsar la economía circular en la región. Concebido como infraestructura supramunicipal, el centro promueve la valorización de residuos municipales mediante su selección, limpieza, reparación y reincorporación a nuevos ciclos de uso. Más que un equipamiento técnico, el proyecto se plantea como catalizador cultural: un espacio donde la reutilización se experimenta, se aprende y se celebra.

La intervención toma como punto de partida un edificio singular de la arquitectura asturiana del siglo XX, proyectado como centro de proceso de datos del Banco Herrero. Su geometría circular, su compacta volumetría y su envolvente metálica forman parte del Inventario de Arquitectura del Siglo XX del Ministerio de Cultura. Tras años de abandono, su recuperación permite reinterpretar un patrimonio moderno relevante, resignificándolo como infraestructura pública contemporánea comprometida con la sostenibilidad.

Una rehabilitación circular, precisa y respetuosa. El proyecto propone una transformación integral basada en criterios de sostenibilidad, suficiencia y circularidad. La estrategia combina el respeto arquitectónico con la innovación técnica: se preserva la lógica espacial original y se introducen sistemas reversibles, industrializados y de bajo impacto. La intervención es consciente, austera y orientada a minimizar recursos, consolidando el edificio como manifiesto construido de la economía circular.

La singular planta circular se convierte en motor funcional del programa: flujos físicos y metabólicos —entrada de materiales, procesos de reparación, áreas públicas y zonas didácticas— se organizan de forma coherente y transparente. El edificio revela sus procesos, haciendo visible cada fase del ciclo de los objetos y convirtiendo la arquitectura en herramienta pedagógica.

Espacio central como corazón cívico. El proyecto reconoce y realza el carácter espacial extraordinario del edificio original. El acceso ascendente y paulatino conduce a un vestíbulo bañado por luz cenital, articulado en doble altura. Desde allí, la experiencia culmina en el volumen central: la antigua sala de ordenadores, un cilindro de 25 metros de diámetro y casi 5 metros de altura, libre de pilares y construido íntegramente en hormigón.

Este espacio, antiguo “cerebro” del banco, pasa a ser el núcleo simbólico y operativo del centro. Su transformación en triple altura conecta visual y físicamente los niveles públicos, generando un ángulo total sobre los flujos de reutilización. La experiencia del visitante es continua e inmersiva: luz, materiales y circulación hablan de ciclos, transformación y permanencia activa.

Arquitectura como herramienta cultural. El centro redefine la rehabilitación como ejercicio crítico: no basta con actualizar prestaciones; se trata de cuestionar la necesidad, repensar el uso y diseñar desde la suficiencia. La propuesta incorpora estrategias pasivas, materiales recuperados, construcción en seco y lógica de deconstrucción futura.

Así, el Centro para la Preparación para la Reutilización no se limita a prolongar la vida útil de un edificio: inaugura un nuevo ciclo de responsabilidad compartida entre arquitectura, ciudadanía y territorio. Un espacio donde el pasado se respeta, el presente se optimiza y el futuro se imagina más consciente, circular y colectivo.